CATONAZO
"¡Hoy maté un oso polar y le hice el amor a una esquimal!". Eso escribió, exultante, el joven viajero en su diario. Días después puso en tono sombrío: "El especialista en enfermedades venéreas opina que en el caso del oso y la esquimal debí haber actuado al revés".
¡IDIAI PUÉ, TÍO CHECO!
El ministro Sergio Valls sigue ahorrándose algunas explicaciones sobre por qué el señor Juan Carlos de la Barrera Vite, bajo proceso penal por colaborar con el narcotráfico, recibió durante años su protección.
Le adelantamos algunos datos. El hijo del ministro Valls, del mismo nombre y apellido, fue el canal para que de la Barrera entrara a trabajar en la Corte, en la ponencia de don Sergio, como secretario de Estudio y Cuenta. Con un salario relativamente modesto, el señor Juan Carlos hizo alarde siempre de grandes gastos y presumía automóviles de lujo.
Luego logró colocarse en la Procuraduría General de la República pero sólo durante algunos meses.
Al quedar cesante fue rescatado nuevamente por el señor ministro, quien tuvo el decoro de ya no ponerlo bajo sus órdenes directas, sino que lo colocó en el área de recursos humanos, cuyo director es uno de sus incondicionales.
El indiciado está acusado de entregar al crimen organizado declaraciones de testigos protegidos. La duda es ahora si las extraía de la PGR o de juzgados federales. ¿Cuánto tiempo tardará el señor ministro Valls en explicar su parte de la historia? TRASCENDIÓ.

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